Antes de publicar una foto ajena en una red social, pide permiso
12:34 PM
La publicación en las redes sociales de fotos en las que salen terceras personas, sin la autorización previa y por escrito de las mismas, origina un porcentaje muy alto de problemas en Internet. En numerosas ocasiones, detrás de dicha publicación no hay mala fe en absoluto. Las personas que publican fotos de sus familiares, amigos o compañeros de trabajo argumentan razones como, por ejemplo:
1.-Que sólo las pueden ver sus amigos.
2.-Que las pueden ver quienes salen en las fotos y si les molesta ya les dirán algo.
3.-Que son fotos poco comprometidas.
Vayamos por partes. No es cierto que las fotos las puedan ver sólo sus amigos. Las redes sociales son profundamente inseguras desde el punto de vista de la seguridad informática y las únicas fotos que seguro que no se verán serán las que no se publiquen. Las que se cuelguen en un álbum de Facebook podrán ser vistas, incluso descargadas, por personas a las que no conocemos de nada. Y eso aunque tengamos configuradas las máximas opciones de privacidad. Además no todos los amigos de nuestros amigos son amigos nuestros. Puede que a mi no me importe que mi amiga Noémi tenga una foto mía, pero a lo mejor no me parece bien que esa foto este en manos de un compañero suyo de trabajo que yo a penas conozco y que además se la puede pasar a quien le de la gana.
El derecho a la propia imagen, al honor, a la intimidad y sobre todo, la necesidad de una protección fehaciente de nuestros datos de identificación personal, prevalece sobre el “si les molesta ya dirán algo”. Debemos acostumbrar a la gente a que pida permiso antes de publicar una foto nuestra. De no hacerlo esta cometiendo una ilegalidad que incluso les puede salir cara en caso de denuncia. Nadie tiene derecho a publicar una foto en la que se ve una tercera persona si la autorización por escrito de ella. En caso de que sea un menor, se necesitaría la autorización por escrito de sus padres. Así que, primero pedimos permiso, y luego si nos lo conceden hacemos uso del mismo. No me vale que alguien me diga que nadie actúa así y que la mayoría de gente hace las cosas mal. Que mucha gente haga comenta una ilegalidad no convierte un hecho en legal. La gente actúa así porque se pone a usar las redes sociales sin tener ni idea de toda la legislación que les afecta y que no sólo tiene que ver con las fotografías.
Aunque sea un foto poco comprometida no deja de ser un momento de la vida privada de una persona y es la misma quien debe decidir si lo hace o no público. Hay muchas y muy variadas razones por las cuales la gente prefiere mantener su vida privada al margen de los ojos ajenos y esta postura debe ser, por supuesto, completamente respetada. El cómo de favorecida esta la persona implicada no tiene nada que ver.
Al hilo puede ser de ayuda, en una red como Facebook, configurar las opciones de privacidad para que, en caso de ser etiquetados en una foto, que sólo la podemos ver nosotros y no todos nuestros contactos tal y como explican de maravilla en este artículo: http://www.securitybydefault.com/2010/07/vueltas-con-la-privacidad-en-facebook.html
Hay otros casos en los que se publican fotos con manifiesta mala fe, con intención de dañar de algún modo la imagen, la reputación o el honor de alguien. Se trata de fotos que relevan datos de la vida privada actual o anterior de una persona. O bien fotos en las que no sale especialmente favorecida. O tal vez fotos muy comprometidas que perjudican considerablemente a la persona que sale en las mismas de hacerse públicas. Son fotos que airean aquellos que tienen envidia personal o profesional de otros, aquellos que quieren fastidiar a sus compañeros de colegio o de trabajo. También se da cuando se publican fotos por parte de exparejas despechadas o de alguien con quien se mantuvo una relación laboral que acabo penosamente.
En todos estas situaciones y aunque medie denuncia y se exija una indemnización por los daños y perjuicios ocasionados, nunca se acaba de compensar a la víctima. Por eso yo creo más en el rechazo social. Alguien que publique una foto ajena con intención de dañar a alguien me parece tan mala persona que jamás será mi amigo, ni tendrá relación alguna conmigo. Creo que si todos reaccionáramos igual, habría mucha gente que se lo pensaría mejor a la hora de dañar la imagen ajena y se evitarían numerosos problemas que se dan ahora por culpa de lo que no deja de ser un uso indebido de la imagen de otra persona.
Antes de publicar una foto ajena en una red social, pide permiso
La publicación en las redes sociales de fotos en las que salen terceras personas, sin la autorización previa y por escrito de las mismas, origina un porcentaje muy alto de problemas en Internet. En numerosas ocasiones, detrás de dicha publicación no hay mala fe en absoluto. Las personas que publican fotos de sus familiares, amigos o compañeros de trabajo argumentan razones como, por ejemplo:
1.-Que sólo las pueden ver sus amigos.
2.-Que las pueden ver quienes salen en las fotos y si les molesta ya les dirán algo.
3.-Que son fotos poco comprometidas.
Vayamos por partes. No es cierto que las fotos las puedan ver sólo sus amigos. Las redes sociales son profundamente inseguras desde el punto de vista de la seguridad informática y las únicas fotos que seguro que no se verán serán las que no se publiquen. Las que se cuelguen en un álbum de Facebook podrán ser vistas, incluso descargadas, por personas a las que no conocemos de nada. Y eso aunque tengamos configuradas las máximas opciones de privacidad. Además no todos los amigos de nuestros amigos son amigos nuestros. Puede que a mi no me importe que mi amiga Noémi tenga una foto mía, pero a lo mejor no me parece bien que esa foto este en manos de un compañero suyo de trabajo que yo a penas conozco y que además se la puede pasar a quien le de la gana.
El derecho a la propia imagen, al honor, a la intimidad y sobre todo, la necesidad de una protección fehaciente de nuestros datos de identificación personal, prevalece sobre el “si les molesta ya dirán algo”. Debemos acostumbrar a la gente a que pida permiso antes de publicar una foto nuestra. De no hacerlo esta cometiendo una ilegalidad que incluso les puede salir cara en caso de denuncia. Nadie tiene derecho a publicar una foto en la que se ve una tercera persona si la autorización por escrito de ella. En caso de que sea un menor, se necesitaría la autorización por escrito de sus padres. Así que, primero pedimos permiso, y luego si nos lo conceden hacemos uso del mismo. No me vale que alguien me diga que nadie actúa así y que la mayoría de gente hace las cosas mal. Que mucha gente haga comenta una ilegalidad no convierte un hecho en legal. La gente actúa así porque se pone a usar las redes sociales sin tener ni idea de toda la legislación que les afecta y que no sólo tiene que ver con las fotografías.
Aunque sea un foto poco comprometida no deja de ser un momento de la vida privada de una persona y es la misma quien debe decidir si lo hace o no público. Hay muchas y muy variadas razones por las cuales la gente prefiere mantener su vida privada al margen de los ojos ajenos y esta postura debe ser, por supuesto, completamente respetada. El cómo de favorecida esta la persona implicada no tiene nada que ver.
Al hilo puede ser de ayuda, en una red como Facebook, configurar las opciones de privacidad para que, en caso de ser etiquetados en una foto, que sólo la podemos ver nosotros y no todos nuestros contactos tal y como explican de maravilla en este artículo: http://www.securitybydefault.com/2010/07/vueltas-con-la-privacidad-en-facebook.html
Hay otros casos en los que se publican fotos con manifiesta mala fe, con intención de dañar de algún modo la imagen, la reputación o el honor de alguien. Se trata de fotos que relevan datos de la vida privada actual o anterior de una persona. O bien fotos en las que no sale especialmente favorecida. O tal vez fotos muy comprometidas que perjudican considerablemente a la persona que sale en las mismas de hacerse públicas. Son fotos que airean aquellos que tienen envidia personal o profesional de otros, aquellos que quieren fastidiar a sus compañeros de colegio o de trabajo. También se da cuando se publican fotos por parte de exparejas despechadas o de alguien con quien se mantuvo una relación laboral que acabo penosamente.
En todos estas situaciones y aunque medie denuncia y se exija una indemnización por los daños y perjuicios ocasionados, nunca se acaba de compensar a la víctima. Por eso yo creo más en el rechazo social. Alguien que publique una foto ajena con intención de dañar a alguien me parece tan mala persona que jamás será mi amigo, ni tendrá relación alguna conmigo. Creo que si todos reaccionáramos igual, habría mucha gente que se lo pensaría mejor a la hora de dañar la imagen ajena y se evitarían numerosos problemas que se dan ahora por culpa de lo que no deja de ser un uso indebido de la imagen de otra persona.