La publicación en las redes sociales de fotos en las que salen terceras personas, sin la autorización previa y por escrito de las mismas, origina un porcentaje muy alto de problemas en Internet. En numerosas ocasiones, detrás de dicha publicación no hay mala fe en absoluto. Las personas que publican fotos de sus familiares, amigos o compañeros de trabajo argumentan razones como, por ejemplo:
1.-Que sólo las pueden ver sus amigos.
2.-Que las pueden ver quienes salen en las fotos y si les molesta ya les dirán algo.
3.-Que son fotos poco comprometidas.
Vayamos por partes. No es cierto que las fotos las puedan ver sólo sus amigos. Las redes sociales son profundamente inseguras desde el punto de vista de la seguridad informática y las únicas fotos que seguro que no se verán serán las que no se publiquen. Las que se cuelguen en un álbum de Facebook podrán ser vistas, incluso descargadas, por personas a las que no conocemos de nada. Y eso aunque tengamos configuradas las máximas opciones de privacidad. Además no todos los amigos de nuestros amigos son amigos nuestros. Puede que a mi no me importe que mi amiga Noémi tenga una foto mía, pero a lo mejor no me parece bien que esa foto este en manos de un compañero suyo de trabajo que yo a penas conozco y que además se la puede pasar a quien le de la gana.
El derecho a la propia imagen, al honor, a la intimidad y sobre todo, la necesidad de una protección fehaciente de nuestros datos de identificación personal, prevalece sobre el “si les molesta ya dirán algo”. Debemos acostumbrar a la gente a que pida permiso antes de publicar una foto nuestra. De no hacerlo esta cometiendo una ilegalidad que incluso les puede salir cara en caso de denuncia. Nadie tiene derecho a publicar una foto en la que se ve una tercera persona si la autorización por escrito de ella. En caso de que sea un menor, se necesitaría la autorización por escrito de sus padres. Así que, primero pedimos permiso, y luego si nos lo conceden hacemos uso del mismo. No me vale que alguien me diga que nadie actúa así y que la mayoría de gente hace las cosas mal. Que mucha gente haga comenta una ilegalidad no convierte un hecho en legal. La gente actúa así porque se pone a usar las redes sociales sin tener ni idea de toda la legislación que les afecta y que no sólo tiene que ver con las fotografías.
Aunque sea un foto poco comprometida no deja de ser un momento de la vida privada de una persona y es la misma quien debe decidir si lo hace o no público. Hay muchas y muy variadas razones por las cuales la gente prefiere mantener su vida privada al margen de los ojos ajenos y esta postura debe ser, por supuesto, completamente respetada. El cómo de favorecida esta la persona implicada no tiene nada que ver.
Al hilo puede ser de ayuda, en una red como Facebook, configurar las opciones de privacidad para que, en caso de ser etiquetados en una foto, que sólo la podemos ver nosotros y no todos nuestros contactos tal y como explican de maravilla en este artículo: http://www.securitybydefault.com/2010/07/vueltas-con-la-privacidad-en-facebook.html
Hay otros casos en los que se publican fotos con manifiesta mala fe, con intención de dañar de algún modo la imagen, la reputación o el honor de alguien. Se trata de fotos que relevan datos de la vida privada actual o anterior de una persona. O bien fotos en las que no sale especialmente favorecida. O tal vez fotos muy comprometidas que perjudican considerablemente a la persona que sale en las mismas de hacerse públicas. Son fotos que airean aquellos que tienen envidia personal o profesional de otros, aquellos que quieren fastidiar a sus compañeros de colegio o de trabajo. También se da cuando se publican fotos por parte de exparejas despechadas o de alguien con quien se mantuvo una relación laboral que acabo penosamente.
En todos estas situaciones y aunque medie denuncia y se exija una indemnización por los daños y perjuicios ocasionados, nunca se acaba de compensar a la víctima. Por eso yo creo más en el rechazo social. Alguien que publique una foto ajena con intención de dañar a alguien me parece tan mala persona que jamás será mi amigo, ni tendrá relación alguna conmigo. Creo que si todos reaccionáramos igual, habría mucha gente que se lo pensaría mejor a la hora de dañar la imagen ajena y se evitarían numerosos problemas que se dan ahora por culpa de lo que no deja de ser un uso indebido de la imagen de otra persona.






Mensaje de solicitud de amigo
Me cuesta entender porqué cuando alguien que no conoces de nada te pide ser parte de tus contactos en una red social como Facebook, por ejemplo, no te envía junto a la solicitud un mensaje de cortesía.
Tal vez es debido a que mucha gente va aceptando a todo el mundo que se lo solicita. O puede que se deba a que ven que tienes muchos contactos y eso les lleva a pensar que admites a todo el mundo. Cosa incierta en lo que a mí respecta, por cierto. Cualquier persona que imparte formación (en másteres, escuelas de negocios, empresas, etc) y más, como en mi caso, cuando se trata de formación especializada en redes sociales, es normal que tenga muchos contactos porque de cada curso que impartes son muchos los alumnos que te piden una solicitud de amistad para seguir en contacto una vez se acaban las clases. Así las cosas, puedes tener muchos amigos, pero suele tratarse de gente a la que conoces personal o profesionalmente.
En cualquier caso, por pura educación, en una red social tipo Facebook (y por supuesto en las profesionales) cuando le envías una solicitud de contacto a alguien que no conoces tienes que añadir el mensaje de explicación. En el mismo no esta de más presentarte, -añadiendo incluso una web personal caso de tenerla- y exponer los motivos por los cuales quieres que la otra persona te acepte. También se suele agradecer que se exponga qué le puedes aportar tu al otro, incluso si no le puedes aportar nada. La honestidad también dice mucho de las personas.
Yo he aceptado a estudiantes universitarios que me han enviado mensajes amabilísimos de acompañamiento a la solicitud de amistad en Facebook y suelo rechazar a más de un “experto en social media” al que no conozco de nada, ni jamás he coincidido con él o ella en ninguna jornada o congreso, ni he leído algún libro, artículo o ponencia suyos, en fin, que no se de dónde ha salido ni en qué basa su “experiencia” y que encima no me adjunta ese mensaje de explicación. El hecho de no hacerlo, además, me demuestra lo poco que sabe de este mundo y de las normas de netiqueta del mismo.
Aprovecho para añadir que tener contactos comunes no es suficiente razón para aceptar a alguien. Lo correcto en estos casos es que sea la persona común quien recomiende a unos y otros y, a ser posible, envíe un mensaje explicando porqué hace tal recomendación. Por ejemplo, la gente que me conoce sabe que yo no acepto a desconocidos sin fotografía personal o con una foto de su perro. No entiendo por lo tanto porqué me recomiendan a amigos suyos, sin explicarme el porqué y encima con perfiles de dudoso gusto.
Además, es más fácil que alguien te acepte si tienes un perfil con nombre y apellidos, con una foto en la que se te ve bien la cara y explicándole al otro mediante el envío de un mensaje porqué quieres que te agregue. Siendo tan sencillo, ¿Porqué hay tanta gente que lo hace mal? En el fondo son ellos los principales perjudicados.
PDT: Curiosamente en las redes de búsqueda de pareja la gente da muchas más explicaciones y, con frecuencia, de una sinceridad pasmosa.