En poco tiempo he conocido varios casos muy llamativos de uso inadecuado de un perfil personal en Facebook por parte de una empresa o de un organismo. Se trata de entidades que lo están haciendo especialmente mal y que dan mal ejemplo a otros. Sirva citar, entre otros, a la Universidad Menéndez y Pelayo (la UIMP) o a la IAB, en España, es decir, la agencia de normalización de estándares de publicidad en Internet. Por supuesto hay bastantes más casos, casi siempre correspondientes a pequeños negocios de cualquier sector, aunque también he podido ver organismos y asociaciones de todo tipo.
Quienes emplean un perfil personal siendo un colectivo se arriesgan a que, a la mínima denuncia, Facebook les cierre esa cuenta, cosa que sucede, por cierto, con bastante frecuencia. ¿Y cómo se entera Facebook de ese tipo de abuso? Se entera porque cuando un usuario recibe una invitación procedente de un colectivo, organismo o empresa que emplean un perfil personal, además de rechazarlo, puede exponer a Facebook el motivo y es ahí cuando Facebook descubre este uso inadecuado de la red en la que está muy claro para que sirve cada herramienta o espacio porque lo explican en sus condiciones de uso.
Los perfiles son para las personas, con su foto, nombre y apellidos, fecha de nacimiento, intereses, aficiones, estado civil, incluso empresa en la que se trabaja o los centros o universidades en donde se ha estudiado. Para las empresas, instituciones, colectivos, organismos, asociaciones, fundaciones y demás colectivos, Facebook ofrece varias alternativas: grupos, páginas, páginas de comunidad y causas.
Para las empresas y organismos lo ideal son las páginas porque:
- -Permiten un cierto nivel de personalización.
- -Se pueden dejar abiertas para que las clasifique el robot de Google.
- -Son una buena forma de aumentar el posicionamiento en Internet.
- -Es lo correcto y no molesta a los usuarios.
Así las cosas ¿para qué quiere alguien de una empresa hacerse pasar por un perfil personal?:
- -Por desconocimiento de que hay otras alternativas.
- -Porque accede mejor a los perfiles personales de otros usuarios y, en consecuencia, a sus datos, es decir, teléfono y correo electrónico con intención de usarlos con propósitos comerciales intrusivos.
- -Porque pueden abrirles un chat más intrusivo si cabe que en el caso anterior.
Estas “supuestas ventajas” lo son si los usuarios les aceptan, sin embargo, es algo no recomendable porque perjudica la reputación digital de quien lo hace. Encima es poco respetuoso con el resto de contactos que pueden estar participando activamente en nuestros muros.
Cuando un usuario de Facebook entre sus contactos tiene un porcentaje alto de colectivos, ¿no da la sensación de que realmente tiene pocos amigos? Más vale menos contactos con nombres y apellidos que muchos que no te aporten ningún valor y sólo sirvan para ensuciarte la página de inicio con su spam camuflado.
Hay mucha gente entre la que me incluyo que abogamos por la correcta utilización de Facebook y evitamos agregar como amigos a perfiles “no personales”. Esos colectivos deberían crear, como digo, una página, causa o grupo en Facebook, pero nunca un perfil personal. De esta forma, queda bien diferenciado quién es una persona física y quién una entidad. Yo me niego a que posicionen una marca invadiendo mi muro donde mis amigos intercambian comentarios con su nombre y apellidos y tienen oportunidad de conocerse entre si. Me parece un abuso que perjudicaría notablemente el nivel de discurso que hasta ahora he ido manteniendo en Facebook.
Desde aquí invito a observar los muros de personas con muchos contactos que son colectivos. Al menos, en los que yo he ido viendo, el nivel de participación es muy bajo, porque ¿qué charla van a mantener entre supongamos Calzados Pepe, Flores Luisa y la Agrupación local del Partido Alternativo?




Las listas de amigos en Facebook
Con frecuencia me llegan mensajes internos en Facebook que no me interesan en absoluto. Además coincide que el mensaje de turno nos los han enviado a muchas personas a la vez, posiblemente a todos los contactos que tenga quien los remite. Encima alguna de esas personas responde de nuevo a todos y cuando te descuidas es spam sobre spam el que te invade el menú de entrada del correo interno en esa red social.
La mayoría de usuarios que cometen con frecuencia ese error son los políticos. Concejales, alcaldes o directores generales a los que he añadido sin conocer demasiado con la esperanza que se les contagie algo del buen hacer, del respeto hacia a los demás, que en mi muro demuestran a diario el resto de mis contactos. Algunas veces ha habido suerte y han aprendido. Pero en general no sucede así porque da la sensación se trata de gente sin formación digital y que usa pésimamente esta herramienta. Por más que insistamos en que lo importante es dar antes que pedir, ellos creen ver en Facebook un medio barato para difundir su obsoleta propaganda.
Esta entrada que escribo es la última oportunidad que les voy a dar a algunos antes de eliminarlos de mis contactos. Y los borraré por varias razones:
En ese caso, si no participan, si no dialogan, si no aprenden ¿Para qué nos quieren? Yo me niego a engrosar su ego en forma de contacto. No soy de su partido, no les debo ningún tipo de favor, ni disciplina, ni de nada, y no me gusta que me usen como florero. No es que me importe hacer de florero algunas veces, pero siempre es de personas a las que amo y no es el caso.
Antes de hacer un envío masivo a nuestros contactos de Facebook, hay que incluir a los amigos en listas tal y como expliqué en una entrada anterior (http://www.monsoriu.com/2010/04/20/como-hacerte-invisible-ante-amigos-en-el-chat-de-facebook/). De esta forma, cuando yo quiero enviar un mensaje invitando a una presentación de uno de mi libros en Murcia, por ejemplo, sólo se la remito a los de Murcia y no a todos en general. Ya me dirás para que tendría que enviársela a alguien de Pamplona. Lo mismo sucede cuando quiero informar de una oferta de trabajo para informáticos. Ese mensaje no tendría sentido que lo recibieran periodistas. Organizas a nuestros contactos mediante listas hace que gestionemos correctamente la comunicación con los mismos y, sobre todo, que seamos mucho más respetuosos con el uso de esta herramienta.
Dado que lo he explicado, ya no hay excusa. Al próximo mensaje que reciba invitándome a un acto de partido del pueblo que sea, ese contacto no solo sera borrado sino que le denunciare por abuso, es decir, como spammer. No se puede ser tan egoista en un medio compartido como es una red social.